sábado, 9 de mayo de 2015

Principios bíblicos para El Matrimonio. Parte III (El principio de Intimidad)

Principios bíblicos para El Matrimonio. Parte III (El principio de Intimidad)
 (Puede leer la parte anterior aqui) 

Serie: Cuando Jesús Invade tu Familia.



Pasaje clave: Génesis 2: 21-25





Esta mañana continuaremos estudiando los principios básicos que la biblia nos da sobre el matrimonio. Hasta este momento hemos visto:
 -El principio de la separación y unión: La relación matrimonial por encima de la de  los padres y relación matrimonial por encima de la de los hijos
-El principio de la exclusividad: Dios diseño el sexo para que se disfrutara  únicamente entre un hombre y una mujer, en el contexto del matrimonio (no en el noviazgo).

Ahora continuaremos el tercer principio:

3)     El principio de La intimidad.
Génesis 2:25  25Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.

Este versículo podemos entenderlo  de dos maneras,  la primera es que literalmente Adán y Eva estaban desnudos, es decir sin ropa y debido a que no existía ningún tipo de malicia en ellos esto no les causaba asombro o  vergüenza, es como lo que sucede con los niños pequeños, usted los puede tener desnudos delante de un grupo de personas y ellos no se incomodarán ni sentirán vergüenza, pero esto ya no lo puede hacer cuando tienen  3 o 4 años y saben que es estar desnudos.
Segundo: podemos entender el versículo como una descripción de la clase  de relación que existía entre Adán y Eva, es decir una relación de intimidad tanto en la parte sexual como emocional,  era una relación transparente, donde no existía ningún tipo de barrera  o engaño que los hiciese alejarse uno del otro… y en ese principio es que deseo que nos enfoquemos en esta mañana.

Comencemos definiendo ¿qué es la intimidad en el matrimonio? –Algunas personas equivocadamente piensan que la intimidad se limita únicamente a la relación sexual con el cónyuge  ¿es eso cierto? –¡Por supuesto que no!,  el sexo constituye una parte de la intimidad, pero no lo es todo.  Si usted ve la intimidad solo desde esta perspectiva seguramente  estará descuidando muchas otras necesidades que su cónyuge espera que usted supla y que  probablemente no lo estará haciendo.    

La intimidad incluye:

a) Interés por la parte afectiva o emocional de la persona.  (Cantares 8:6-7)
Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo;
Porque fuerte es como la muerte el amor; Duros como el Seol los celos;  Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama.    Las muchas aguas no podrán apagar el amor,  Ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor,  De cierto lo menospreciarían

¿Qué está haciendo Salomón en este pasaje? –¡Está expresando su amor hacia la Sulamita! –El libro de cantares nos enseña la relación romántica que debe existir entre el esposo y la esposa (por eso Cantares está prohibido para los novios).  La unión matrimonial también involucra los sentimientos, recuerde que Dios nos ha dado la capacidad de amar,  de experimentar emociones y sentimientos, y en el matrimonio debemos aprender tanto a conocer los sentimientos del cónyuge, como a expresar los nuestros. 

¿Cuál es la queja de la mayoría de las esposas en cuanto nosotros los hombres? –Que nos olvidamos de la parte romántica del matrimonio… durante el noviazgo trabajamos muy bien eso (escribimos poemas, canciones,  regalamos rosas, etc.) pero en el matrimonio, a medida que pasa el tiempo tendemos a descuidarla, no porque no amemos a nuestras esposas, sino porque no le damos la importancia que para ellas tiene.   Por eso (tanto el hombre y la mujer) debemos esforzarnos por no  olvidar que la intimidad en el matrimonio también incluye el mantener vivo el romance… así que los que no lo estamos haciendo debemos comenzar a trabajar en eso.

b) La confianza y transparencia el uno con el otro.
 Efesios 4:25    25 Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.

La relación matrimonial debe estar libre de secretos, no puede haber intimidad si usted se reserva ciertas cosas y las oculta de su cónyuge. Una manera de evitar meterse en problemas es siendo transparentes con nuestro cónyuge.  ¿Está siendo usted transparente con su cónyuge o le oculta cosas?
Le pongo un par de ejemplos sencillos, ¿pudiera darle en este momento su teléfono celular a su cónyuge para que lo anduviera todo un día?- Si dice que no, por algo será.
¿Pudiera darle la contraseña de su cuenta de FB? –Si dice que no… seguramente algo quiere ocultar.

c) El respeto mutuo.
Efesios 4:29 29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.

No puede haber intimidad si no hay respeto, un matrimonio saludable está basado en el respeto mutuo, no debemos hablar mal el uno del otro,  utilizar palabras ofensivas, insultar, gritarle o lastimar físicamente al cónyuge.

Es imposible que exista armonía e intimidad  en el matrimonio si uno o ambos cónyuges no han aprendido a respetarse, aun las peleas deben aprender a realizarse con respeto ¿no le parece?

d) La dedicación de tiempo para conocer cada día un poco más a la persona con quien estamos casados.
¿Recuerda usted como se deletrea AMOR?  - T-I-E-M-P-O

Dedicamos tiempo a las cosas que son importantes, si para usted su esposo/a es importante, indudablemente hará todo lo posible para dedicar al menos una tiempo especial para estar juntos (solos) durante la semana. Salga a comer, a pasear o simplemente apague la TV y el celular… y regálele ese tiempo a su cónyuge. Seguramente se lo agradecerá (y aunque no lo hiciera, usted estará cumpliendo su parte y Dios verá su esfuerzo)
  
e) La satisfacción de las necesidades sexuales.
Veamos  algunos  consejos que la Biblia nos da  en cuanto a la intimidad sexual:

Cantares 7: 10  (palabras de la esposa)  Yo soy de mi amado,   Y conmigo tiene su contentamiento.

1 Corintios 7:1-5
En cuanto a aquello que pusieron en la carta que recibí de ustedes, de que «es mejor no tener relaciones sexuales», por supuesto que es mejor, aunque mejor aún es que cada hombre tenga su propia esposa, y que cada mujer tenga su propio esposo, para que no caigan en relaciones sexuales prohibidas.[a] El esposo debe tener relaciones sexuales sólo con su esposa, y la esposa debe tenerlas sólo con su esposo. Ni él ni ella son dueños de su propio cuerpo, sino que son el uno para el otro. Por eso, ninguno de los dos debe decirle al otro que no desea tener relaciones sexuales.  
 (Traducción Lenguaje Actual) 

La biblia aconseja a los cónyuges (marido y mujer) que se preocupen por satisfacer las   necesidades sexuales uno del otro y que no se nieguen (no utilizar la famosa excusa “hoy no,  es que me duele la cabeza”, o cualquier otra).  Esto significa que si uno de los cónyuges desea la relación sexual, el otro debería responder a este deseo (recuerde que el objetivo en el matrimonio  no es satisfacer las necesidades propias, sino aprender a satisfacer las necesidades del otro).  

Existen sólo dos excepciones para la abstinencia en el matrimonio, la primera es que  debe darse por mutuo acuerdo (no sólo por decisión de uno) y con el propósito de que ambos se enfoquen en la oración (en buscar al Señor),

 La segunda condición es que ese tiempo de abstinencia sea temporal (no muy prolongado) porque Satanás podría tomar ventaja de esto y aprovechar a atacar con la tentación sexual.

La parte sexual si se descuida, puede llegar a causar muchos problemas en el matrimonio. Le cuento un caso real de cual me di cuenta personalmente (y creo que ya se los he contado en otra ocasión): 

Un señor estaba decepcionado de la vida, hasta el punto que hablaba de querer matarse, así que nos pidieron a mi esposa y a mí  que fuéramos hablar con él y su familia. Después de hablar por media hora y luego de que le explicamos el evangelio, el señor nos interrumpió  llorando  y dijo: Les voy a decir la verdad, yo me quiero matar porque… mi mujer no quiere tener relaciones sexuales conmigo, son ya  como 10 años en los que ella me trata como si fuera su hermano y no su marido…  he llegado al punto de querer serle infiel, pero aún  no he tenido el valor para hacerlo…  las lágrimas y todo el relajo que se tenían era porque la señora no quería cumplir su deber conyugal.  –Si usted está casado/a, la biblia le da un consejo: No descuide las necesidades sexuales de su cónyuge, recuerde que Satanás es astuto y puede aprovechar esta área para atacar su matrimonio.

Ya finalizando…
 Aunque la intimidad si incluye el sexo,  no debemos olvidar  que también incluye la  parte afectiva o emocional de la persona, la confianza el uno con el otro, la transparencia (el no guardar secretos u ocultar cosas), el respeto mutuo y la dedicación de tiempo para conocer cada día un poco más a la persona con quien estamos casados.

La pregunta es  ¿Qué está haciendo usted para que esto sea una realidad en su matrimonio?
Esta semana planifique un momento de intimidad con su cónyuge, aparte  tiempo para estar solos y no permita que Satanás gane ventaja sobre su matrimonio y familia.

Recuerde…el matrimonio implica una separación, exclusividad e intimidad… pongamos en práctica estos principios y el Señor nos ayudará a fortalecer nuestros matrimonios y familias.  -¡Dios les bendiga!

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