domingo, 24 de junio de 2012

Peligros de la abundancia



Deuteronomio 8: 7-20
Contexto:
La porción en la cual meditaremos hoy forma parte de los consejos y advertencias dadas por Moisés a la nueva generación de Israelitas que iban  a entrar a poseer  la  tierra de Canaán  (si usted recuerda ni el mismo Moisés ni ninguno de  los mayores de 20 años que salieron de Egipto entrarían en la tierra prometida, a excepción de Josué y Caleb, Núm. 32:11-12). Por eso era necesario repetir nuevamente  y hacer un resumen de  las palabras dichas en los libros anteriores, con el propósito que ésta nueva generación  no se olvide de la ley del Señor.  De ahí proviene el nombre del Libro “Deuteronomio” que en la Septuaginta (Versión griega del AT)  equivale a “segunda Ley o repetición de la ley”.

 Antes de continuar, es importante recordar que cuando usted lee el Antiguo Testamento debe tener presente la diferencia que existe  entre el pueblo de Israel y la Iglesia, nosotros no somos Israel (no estamos bajo la ley sino bajo la gracia) y existen  ciertas promesas o mandatos que eran específicamente para Israel y no para la Iglesia.  Es indispensable tener eso en mente para hacer una correcta interpretación y aplicación de la Escritura, pero aunque este texto esté dirigido a Israel, consideramos que las verdades que aquí se presentan son válidas para aplicarlas a la vida del creyente.

-Las características de la Tierra la tierra prometida: Dt. 8:7-9
7Porque Jehová tu Dios te introduce en la buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de fuentes y de manantiales, que brotan en vegas y montes; 8tierra de trigo y cebada, de vides, higueras y granados; tierra de olivos, de aceite y de miel; 9tierra en la cual no comerás el pan con escasez, ni te faltará nada en ella; tierra cuyas piedras son hierro, y de cuyos montes sacarás cobre.

¿Cómo se describe la tierra que Israel heredaría?

1-Una buena tierra (fértil, v7) – Si Dios le iba a dar a Israel una tierra, esta tenía que ser buena (fértil)  y esto  no porque ellos la merecieran, sino  únicamente por su Gracia y por fidelidad a su palabra que había quedado comprometida con su amigo Abraham.  Dios mismo había pactado darle una tierra a Abraham y su descendencia  (Dt. 9:5,Gn 15:16).  – Lo mismo sucede con nosotros, Dios nos permite alcanzar o recibir  cosas buenas no porque nosotros lo  merezcamos, sino por su gracia y por fidelidad a las promesas que nos ha dado en su palabra, así que cuando usted reciba algo bueno reconozca que no lo merece, sino que es la gracia de Dios manifestándose  para con usted.

2-Tierra con agua abundante (v7).  El agua era y es un bien muy preciado en el medio oriente (especialmente en tierras áridas), pero no solo allí sino también en el mundo entero. Actualmente el agua ha llegado a  considerarse como “el oro azul”, es tan valiosa que algunos afirman  que la próxima guerra mundial será por la posesión de ella.  Dios le da a  Israel una  tierra muy bendecida, donde  una de las necesidades primordiales para la subsistencia está satisfecha, el agua. Esto contrasta con la  sed que experimentaron mientras anduvieron en   desierto (v15), al punto que en ocasiones llegaron a quejarse de Dios por eso.  – Ahora, en la tierra prometida no se preocuparían más por el agua, ¡Qué bendición!.

3-Tierra productiva (v8). Canaán era una tierra donde todo lo que se sembraba producía, era tierra de abundantes alimentos, donde no comerían pan con escasez como lo habían hecho en Egipto y en el deserto. –En la tierra prometida Israel  no se preocuparía por el alimento, Dios haría producir la tierra en todo cuanto sembraran.

4-Riqueza mineral (v9)  “…tierra cuyas piedras son hierro, y de cuyos montes sacarás cobre”. Adicionalmente Israel también tendría en  su tierra minerales valiosos como el hierro y el cobre. Ellos experimentarían una gran bendición en esa anhelada tierra prometida, ¡imagínese todo lo que podrían  fabricar con esos materiales (utensilios o herramientas)!.

Pero… ¿Será que existe algún peligro cuando tenemos comodidad y experimentamos un periodo de abundancia? –Pienso que sí. 

Cuando  un pueblo  es prosperado, teniendo  tierra fértil para cultivar y  apacentar el ganado, agua abundante, olivos para producir aceite, miel  y riquezas en su tierra, llegará al punto que tendrá que elegir  una de dos alternativas… o reconoce que es Dios quien se lo ha dado y expresa su gratitud con alabanza y servicio a él,   o se enorgullece y se olvida de Dios.  -Una de las dos cosas debe ocurrir.

Lo mismo sucede con todos nosotros, aún con los creyentes.  Cuando Experimentamos  bendiciones materiales, cuando la cartera nunca más anda vacía (antes sólo telarañas y papeles andaba), cuando en el trabajo somos  promovidos a un cargo más alto, con un mejor sueldo  y  podemos  ir a comer al lugar que nos plazca sin pensar en la cuenta (como dice la canción),  cuando usted puede comprar la casa o el carro que le guste, cuando su negocio está produciendo lo suficiente como para darse algunos lujos que antes no podía… tarde o temprano tendrá que elegir una de esas dos  alternativas… 

Veamos rápidamente cada una de las alternativas…

1)      Tener una actitud de alabanza, gratitud y  reconocimiento hacía aquel que es la fuente de nuestras  Bendiciones

Deuteronomio 8:10  10Y comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehová tu Dios por la buena tierra que te habrá dado.

Esta es la alternativa más difícil de elegir y cumplir  ¿Por qué? –Porque en nuestra naturaleza humana somos más sensibles a buscar a Dios cuando andamos en el desierto (como en el caso de Israel) que cuando tenemos abundancia, somos más sensibles cuando estamos pasando necesidad y hambre, cuando no tenemos para pagar las deudas, cuando nos sentimos inseguros (nos están amenazando o extorsionando). Es natural que busquemos a Dios  cuando estamos desempleados, cuando algún familiar,  un hijo o nosotros mismos estamos sufriendo de una enfermedad… ahí si buscamos a Dios, no nos perdemos ningún  culto, nos quedamos a la oración, tenemos una actitud más humilde para con Dios y su iglesia.  

En necesidad somos sensibles a Dios,  pero en la abundancia tendemos a olvidarnos de él.

Cuando usted está siendo bendecido en cualquier área de su vida ¿Alaba a Dios por ello, le demuestra gratitud, le sirve con alegría, comienza a ser más constante en congregarse y participar en las actividades de su iglesia?  Si es así ¡Excelente!, no dude que el Señor seguirá mostrando su Gracia en su vida… pero si no,  es tiempo de meditar y volvernos a Dios, antes que la vida de un giro y nuestra situación cambie (a veces la aflicción y la escasez son herramientas que Dios utiliza para bajarnos del caballo y acércanos a él) .Las bendiciones o la abundancia deben ser motivo de acercarnos más a Dios y servirle ¿Está usted de acuerdo? - Cuando sentimos que Dios nos ha bendecido, ese es el mejor tiempo para buscarle como  nunca antes, y alabarle por su fidelidad (v. 10).

2)      Tener una actitud desagradecida y llenarnos  de orgullo dejando a un lado a Dios creyéndonos autosuficientes.

¿Cuántos autosuficientes hay esta mañana? –Espero que ninguno (ellos no  vinieron al culto). 

Deuteronomio 8:11 11Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy;

¿Por qué debemos cuidarnos de no olvidar a Dios? – Porque nuestra naturaleza pecaminosa tiende a usar la abundancia como excusa para alejarnos de Dios y hacernos  creer que no necesitamos tanto de él.  Corremos el riesgo de creernos autosuficientes, ¿Cómo es una persona autosuficiente? Es aquella que  ora de vez en cuando (y si lo hace, lo hará  superficialmente),  no lee la Palabra de forma regular…  y mucho menos se congrega (lo hará cuando le sobre tiempo, cuando no esté cansado/a, o  cuando no se le presente otra  actividad más divertida que hacer), esas son algunas características de los autosuficientes, pero usted y yo si necesitamos de Dios -por eso estamos aquí esta mañana-

¿De qué debemos cuidarnos?
 12no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, 13y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente;
 14y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre; 15que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal; 16que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien; 17y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza

Observe como dice Traducción al Lenguaje Actual (versos del 12 al 17):

12-14 Es fácil olvidarse de Dios cuando todo marcha bien, cuando uno está lleno y tiene de comer, cuando tiene una buena casa y mucho ganado, oro y plata. Cuando la gente tiene más y más, se vuelve orgullosa y se olvida de Dios. Por eso, ¡tengan cuidado! No se olviden de que Dios los sacó de Egipto, donde eran esclavos, 15 y que los guió por un grande y terrible desierto, lleno de serpientes venenosas y de escorpiones, y que nada les pasó. No olviden cómo sacó agua de una roca, cuando se morían de sed y no tenían nada que beber. 16 No olviden tampoco que en pleno desierto les dio de comer pan del cielo, un alimento que sus antepasados no conocieron.
»Tengan presente que Dios les envió todas esas pruebas para bien de ustedes. 17 Si olvidan esto, tal vez lleguen a pensar que todo lo que tienen y disfrutan lo han conseguido con su propio esfuerzo

Ahora, déjeme hacerle una pregunta ¿De dónde proviene todo lo que usted tiene y disfruta? – Algunos dirán: “de mi propio esfuerzo, a mí nadie me ha ayudado”, “es que yo he sido listo para los negocios”, “yo me he matado  para llegar a donde estoy”. Si usted piensa así, se ha olvidado que detrás de cada cosa que usted logra o adquiere está presente  la Misericordia y la Gracia de Dios (eso si usted es un  verdadero creyente). Hoy en día existen muchos cristianos, que aunque conscientemente no digan o  piensen que lo que tienen es por su sólo esfuerzo, sus hechos (la actitud que tienen para las cosa de Dios) deja en evidencia que quizás se han olvidado quien ha sido el autor de sus bendiciones.

La abundancia puede llevarnos a lo que dice el verso 14 “… y se enorgullezca tu corazón” . Si hay algo que Dios deteste es el orgullo.    Prov. 6:16-17 16 Seis cosas aborrece Jehová,  Y aun siete abomina su alma: 17Los ojos altivos, la lengua mentirosa, Las manos derramadoras de sangre inocente.

1 Corintios 4:7 7Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?

Aunque este pasaje se refiere a los dones y habilidades que Dios ha provisto a sus siervos, también podemos aplicarlo a todo lo que tenemos o lo que somos. ¿Qué cosa tenemos que no haya sido recibida de Dios? –Si reconocemos que todo proviene de Dios, no habrá lugar para el orgullo.

¿Qué podemos hacer para  elegir siempre la primer alternativa y  ser agradecidos con Dios por la bendiciones que recibimos?

V11  -“Cuídate de no olvidarte de Jehová  tu Dios”. ¿Cómo? No descuidando nuestro tiempo diario con él (Oración y lectura de la Palabra)… y otra forma de no olvidarnos es congregándonos regularmente.

V18- “Sino acuérdate de Jehová  tu Dios porque él te da el poder para hacer las riquezas…”
Ante cualquier bendición material, acuérdese que es Dios quien le dá la salud, la energía y la inteligencia para obtenerla.   Una forma de acordarnos de Dios es apartando de cada entrada lo que a él le corresponde. Honremos a Dios con nuestros bienes.

V10- Disfrute sus bendiciones, pero no se olvide de alabar a Dios, porque él merece nuestra alabanza, gratitud y servicio.

-Dios les bendiga