martes, 8 de febrero de 2011

Las Cosas Secretas que Dios recompensa en público


Introducción:
Mateo de los capítulos 5 al 7 contiene lo que comúnmente conocemos como “El sermón del monte”, pero una mejor forma de describir el contenido de estos capítulos seria diciendo que en ellos se expone “la constitución o el sistema de leyes y principios  que deben regir la vida de aquellos que formamos parte del Reino de Dios”, el Señor Jesús nos está revelando a nosotros sus hijos la conducta que se  espera de nosotros dentro de su reino.  Y es precisamente dentro de este sermón donde él nos explica algunas cosas que hacemos en nuestra vida cristiana, para que tengan validez o para que sean  aceptada por él, deben hacerse en lo secreto y  con la actitud correcta.

Comencemos primero estableciendo ¿Cuál es el parámetro que el Señor Jesús utiliza para determinar si lo que hacemos, ya sea el dar, orar, ayunar o servir son agradable a él?   Mateo 6:1 (Lenguaje Sencillo)   “Cuando ustedes hagan una buena acción, no lo anuncien por todos lados; de lo contrario, Dios su Padre no les dará ningún premio.”
El parámetro es la motivación (la intención que está en nuestro corazón), Dios sabe que es lo que nos mueve a hacer lo que hacemos, Dios sabe por que usted se congrega (por que vino esta mañana), por que ora, por que le sirve en un ministerio,  por que está saliendo a trabajar en su grupo pequeño.  Entre nosotros mismos  podemos engañarlos y aparentar que estamos haciendo las cosas para la gloria de Dios, pero Dios si conoce nuestras verdaderas intenciones, el sabe si lo que buscamos es agradarle, darle la gloria,  o si lo que deseamos es figurar nosotros y ser alabados por los demás.  Para cualquier cosa que usted esté haciendo en el Reino de Dios, deténgase por un momento y piense ¿Cuál es su intención? ¿Lo hace por competir con otro hermano/a, por que lo vean y le aplaudan, por ganar un cargo en la iglesia? ¿Por qué lo hace?

En la Biblia encontramos por lo menos  4 cosas que deben hacerse en secreto y que Dios promete recompensarlas  en Público.
1.       Dar con sinceridad. Mateo 6:2-4
a)      Lo que no debemos hacer  V2  (Leng. Sencillo)  2 »Si uno de ustedes ayuda a los pobres, no se ponga a publicarlo en las sinagogas y en los lugares por donde pasa la gente; eso lo hacen los hipócritas, que quieren que la gente los alabe. Les aseguro que ese es el único premio que recibirán.

Note algo, el Señor Jesús no está diciendo que está mal dar o ayudar a los necesitados ¡es lo menos que podemos hacer! - Usted puede contribuir en la iglesia dando dinero, donando esto o lo otro, puede ayudar a un  hermano/a económicamente,  con víveres, ropa, etc...   Y eso esta bien,  el Señor lo aprueba;  pero según las leyes del Reino,   lo que está mal es la intención con la que lo hacemos. - Si lo que le mueve a usted a dar es el reconocimiento público, el que le entreguen una placa conmemorativa, que le den las gracias en público y especialmente en  el culto de mayor afluencia de personas, que lo saquen por TV…   dice Jesús que hasta ahí llegará su recompensa, no espere más de parte de Dios. Aquella acción que iba a tener impacto en el cielo, se quedo nada más acá en la tierra.  Dice el verso 2 “os digo que ya tienen su recompensa”.  Es cierto que  podemos agradecer personalmente a quien nos ha solventado alguna necesidad, pero no debemos contribuir a que ese hermano/a  se pierdan la recompensa que Dios les tiene preparada,  según la Biblia es mejor que sea Dios quien se los recompense, quien se encargue de hacerlo publico y no nosotros.

Observe también que Jesús dice que si “damos” esperando que la gente nos alabe nos parecemos a unos personajes llamados “Hipócritas”. La palabra “Hipócrita”  viene del griego “hypokriteis” lo que hace referencia a un grupo actores del teatro griego, los actores solían ponerse una mascara de acuerdo al papel que desempeñaban, ellos escondían su verdadero rostro detrás de la máscara. Pues según Jesús eso hace el que “da” –supuestamente para la gloria de Dios – esperando recibir la gloria de los hombres, el que tal cosa hace es como los “hipócritas”, es un actor (o actriz) que oculta sus verdaderas intenciones por medio de un acto justo y lo único que va a recibir son los aplausos del publico por su buena actuación, no así de Dios. Debemos examinar muy bien nuestras intenciones al dar.

b)      Lo que debemos hacer: V3-4 (Leng. Sencillo)     3 »Cuando alguno de ustedes ayude a los pobres, no se lo cuente a nadie (no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha) . 4 Así esa ayuda se mantendrá en secreto, y Dios el Padre que conoce ese secreto, les dará su premio.

Dice el verso 4 al final, en la versión RVR  que “Dios,  quien ve en lo secreto nos recompensará en público” – Yo le pregunto ¿qué es mejor,  la recompensa de los hombres o la recompensa de Dios? –La de Dios por supuesto. Cuando usted de,  no espere a que se lo agradezcan aquí en la tierra, mejor espere a que sea Dios quién valore lo que usted ha hecho y que él le de su recompensa.

 Note también que no importa que nadie se de cuenta de que usted es un “dador”, Dios ve lo que usted hace y si lo hace para darle la gloria a él, el le va recompensar. (Aquí no hablamos de que Dios le va a dar la salvación como recompensa  por la buenas obras, vea Ef. 2:8-9, sino que Dios le va a bendecir de alguna otra manera, quizás en su trabajo, en su salud, su negocios, en la familia, etc. Las personas que dan reciben bendición, Prov. 19:17                 17A Jehová presta el que da al pobre, Y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar).

2.       Orar con sinceridad. Mateo 6:5-7.
a)      Lo que no debemos hacer  
-No debemos orar para ser vistos o para ser oídos por los demás, V5 (Leng. Sencillo):
 5 Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas. A ellos les encanta que la gente los vea orar. Por eso oran de pie en las sinagogas y en los lugares por donde pasa mucha gente. Pueden estar seguros de que no tendrán otra recompensa.

 A veces oramos para llamar la atención de la gente, para que vean que somos “espirituales”, hasta nos ponemos a pensar “frases o palabras que suenen bien”. El orar debe ser algo natural, una conversación basada en la  confianza y respeto hacia Dios.  Tampoco use este versículo como excusa para no orar en los restaurantes o lugares públicos,  aunque seamos vistos y oídos por la gente, debemos tener presente que es a Dios a quien nos dirigimos no al publico de nuestro alrededor.

-No debemos usar vanas repeticiones. V7  (RVR 60) 7Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.
Aclaración: una vana repetición no es lo mismo que una oración persistente, la Biblia nos manda a ser persistentes en la oración, usted puede orar a Dios e insistir varias veces por el mismo problema y el no se va a molestar.  

b)      Lo que debemos hacer  V6  (RVR 60):   6Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
El pasaje no nos está prohibiendo el orar en publico, ya sea en la iglesia o en otro lugar,    nos habla de una vida personal de oración, de acercarnos a Dios en la intimidad, cuando usted está solo (ya sea en su casa, en el carro, etc) y comienza a hablar con Dios no necesita palabras rebuscadas, no tiene que preocuparse por “orar bien” ni por el que dirán los demás, simplemente se acerca a Dios en secreto, con sinceridad  y él promete recompensarnos en público. Hagamos una aplicación extra: En ocasiones muchos de nosotros queremos la recompensa en público sin antes haber pasado tiempo en lo secreto con Dios, ¿no es cierto?

3.       Ayunar con sinceridad. Mateo 6:16-18
Algunas cosas sobre el ayuno:
El ayuno consiste en abstenerse de satisfacer cualquier apetito físico, puede ser involuntario (como cuando no tenemos que comer,  y ni modo, nos toca socarnos el cinturón) o puede ser voluntario (cuando usted decide dejar de comer con un propósito en específico).
El ayunar no nos da una posición especial delante de Dios (Dios no nos dará preferencia sólo porque ayunamos), ni mucho menos sirve para obtener la salvación, recuerde la parábola del fariseo y el publicano, Lucas 18:9-14.

a)      Lo que no debemos hacer.
- Tratar de impresionar a los demás. V16 (Leng. Sencillo)  16 »Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas. A ellos les gusta que la gente sepa que están ayunando. Les aseguro que ese será el único premio que ellos recibirán.

Jesús nos advierte que no sigamos el ejemplo de los hipócritas, ellos pensaban que por medio del ayuno podían impresionar a gente y demostrarles su santidad, aunque  lo que en verdad buscaban era una oportunidad para que todos se dieran cuenta  de su “gran espiritualidad”.

b)      Lo que debemos hacer. V17-18 (Leng. Sencillo)   17 Cuando ustedes ayunen, péinense bien y lávense la cara, 18 para que la gente no se dé cuenta de que están ayunando. Solo Dios, su Padre, quien conoce todos los secretos, sabrá que están ayunando y les dará su premio.

-El ayuno que Dios aprueba es aquel que tiene por único objetivo agradarle a él y a nadie más, es un trato que se hace en secreto entre Dios y nosotros. Quizás algunos de nosotros cuando hemos estado afligidos o extremadamente preocupados por algo le hemos ofrecido a Dios un ayuno, un tiempo especial para enfocarnos en él.    Si hacemos esto ¿Qué va a hacer Dios? –Dice la Biblia que Nuestro Padre que ve en lo secreto nos recompensará en público.


En el Nuevo Testamento no se nos ordena a que ayunemos, pero si se nos anima a hacerlo. El ayuno debe ser tomado como un ejercicio espiritual por medio del cual podemos olvidarnos de nuestra necesidad física y enfocarnos en Dios, en la oración y en su palabra. Cuando un cristiano ayuna para Dios  en secreto, con sinceridad, Dios promete darle su recompensa.

4.       Servir (Trabajar) con sinceridad.
Este punto no lo reveló Jesús en sermón del monte, pero si nos lo dio a conocer por medio de Pablo en la carta a los Colosenses cap. 3 , usted lo puede aplicar en su trabajo con su jefe, pero en esta mañana quiero que nos enfoquemos más en la parte espiritual, en lo que hacemos por el reino de Dios.

Colosenses 3:22-24 
22Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales (a su pastor, a los ancianos,  a su líder de grupo), no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios. 23Y todo lo que hagáis (aunque no sea visible ante los demás), hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; 24sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.

Termino con esto: no debemos dar, orar, ayunar o  servir para que nos vean, o para obtener reconocimiento en la iglesia.  Probablemente nunca le van a agradecer o van reconocer la labor que usted realiza para el beneficio del reino de Dios, pero debemos estar seguros que tenemos un Dios que ve en lo secreto, que ve su corazón y sus intenciones,  y que al final ya sea en esta tierra  o en el cielo el promete que eso que hacemos en secreto nos lo recompensará en público.

1 comentario:

  1. paso a visitar su blog nuevamente, bendiciones.
    mi blog www.creeenjesusyserassalvo.blogspot.com

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