lunes, 22 de agosto de 2011

¿Cómo tratar con el pecado de otros?


¿Qué debe hacer un creyente al enterarse que otro hermano o hermana está involucrado en una situación pecaminosa? ¿Qué hacer cuando hemos descubierto a alguien que está deshonrando al Señor en algún área de su vida?
Ante estas preguntas existen tres posturas que frecuentemente son tomadas:
La primera es ignorar la situación, hacernos los desentendidos y así evitarnos cualquier tipo de problemas.
La segunda,  encargarnos de criticar a la persona, hacerla pedazos a sus espaldas  y difundir inmediatamente el chisme por toda la congregación.
La tercera, y la menos practicada, confrontar el pecado  y ayudar en la restauración de aquel hermano/a.
Esta mañana responderemos a la luz de Biblia ¿cómo debe tratar el creyente el pecado de otros hermanos en Cristo? 

I.                    ¿Cómo trató Jesús el pecado  de otros?

El caso de la mujer adultera. Juan 8:3-11
San Juan nos presenta la historia de una mujer y de un hombre que fueron  sorprendidos en  adulterio (algunos llaman a esta historia “la historia de la mujer adúltera”, pero el  nombre correcto debería ser “la historia de la pareja adúltera” ya que no fue solo la mujer, ella tenia un compañero que estaba participando con ella en el pecado)

Comencemos observando como trataron este problema de inmoralidad los respetables “escribas y fariseos”, los religiosos “maestros de la ley”:

3Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio, 4le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. 5Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices?

¿Qué actitud tomaron los escribas y fariseos?- La misma actitud que en muchas ocasiones  usted y yo tomamos ante el pecado de otras personas, ¿Cuál es? – es la actitud de juez,  comenzaron a criticar,  juzgar y a sentenciar  a esta mujer. ¿Era pecado lo que ella (ellos) habían cometido?- Si, era pecado de adulterio y era  necesario  señalarlo, no podemos callar ante el pecado, hay que denunciarlo, pero el problema de los escribas y fariseos fue la actitud con la encararon esta situación, si usted observa detalladamente el verso 5, ellos hicieron 2 cosas: 

1)      Determinaron inmediatamente  la sentencia de la mujer:  debía morir  apedreada (la juzgaron)
2)      Aplicaron parcialmente la escritura para respaldar su decisión. Según la ley no sólo ella debía morir, sino los dos.  Basta con leer Levítico 20:10

10Si un hombre cometiere adulterio con la mujer de su prójimo, el adúltero y la adúltera indefectiblemente serán muertos.

Esas dos cosas, son las mismas  que nosotros  en muchas ocasiones hacemos al darnos cuenta del pecado de algún hermano(a), primero lo matamos a pedradas, no literalmente pero si  con nuestras críticas y  murmuraciones.   Segundo, nos la llevamos de espirituales usando la Biblia para condenar en lugar de restaurar. Es nuestra obligación como creyentes señalar el pecado y llamarlo por su nombre, pero nuestra actitud no debe ser la de los escribas y fariseos.  

Ahora veamos la actitud del Maestro:   Versos del 6 al 11 

 6Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo. 7Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella

-La respuesta de Jesús nos enseña que para Juzgar el pecado de otros, primero debo de Juzgarme yo mismo, solo el que está limpio de pecado tiene la autoridad de juzgar a otros. – ¿Levante la mano  quienes de los que están aquí  no son pecadores?   ¿Quién es el único libre de pecado? – Solo Cristo, el es el Juez del universo, solo él tiene el derecho de arrojar la piedra, ¿y lo hizo?

 8E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra. 9Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio. 10Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? 11Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.

¿Qué hizo Jesús? –Les recordó a los religiosos que todos eran pecadores, la diferencia era que ella (la mujer) había sido descubierta y ellos no, ellos tenían sus pecados bien encubiertos.  Aquí es conveniente aclarar algo ¿Existen pecados más grandes que otros? – No, para Dios un mal pensamiento, una mentira  es igual de pecaminoso que el adulterio, la fornicación o un homicidio. Nosotros los seres humanos somos lo que nos hemos inventado una errónea  clasificación de pecados, para nosotros existen pecados escandalosos o de gran impacto y pecados leves, pero ante Dios no es así.  Aprovecho  hacerle una pregunta: ¿Sigue el creyente siendo un pecador? – La respuesta es Si, pero la diferencia es que ahora estamos Redimidos por la sangre de Cristo, que nos limpia de todo pecado, (él nos salvó de la pena del pecado, que es la muerte eterna, nos salva del dominio del pecado, ya no somos esclavos del pecado y nos salvará de la presencia del pecado cuando estemos en su presencia). –Somos pecadores, pero redimidos por la Sangre de Jesús  ¡Amén!

Es importante aclarar que Jesús no está excluyendo de culpa a la mujer, no está pasando por alto su pecado,  ella era culpable,  pero en contraste con los escribas y fariseos, el no la juzga, a pesar de tener toda la autoridad para hacerlo. Jesús le mostró su gracia a la mujer, pero también confrontó su pecado.  Lo vemos en el V11… Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más. 

¿A quien debemos imitar, a Jesús o los escribas y fariseos? – ¡definitivamente  a Jesús!

II.                  ¿Cómo debemos  tratar el pecado  de otros hermanos?

Mateo 18:15-17.  En estos versos, el Señor Jesús enseña como tratar los problemas entre creyentes, es decir qué hacer cuando un hermano(a) ha cometido una falta o pecado en contra nuestra. El Señor Jesús presenta un modelo o pasos a seguir que también  podemos aplicar aún cuando el pecado no haya sido directamente en contra nuestra,  como por ejemplo, en el caso que usted descubra a algún creyente robando o estafando, participando de una  relación ilícita como adulterio o fornicación, pornografía… un cristiano(a) que anda con el  novio/a tomándose atribuciones que solo son permitidas dentro  del  matrimonio  (usted me entiende),  alguien que se embriaga o consume drogas,  que frecuenta casas de citas… o cualquier otro proceder que deshonre al cuerpo de Cristo.

Asumiremos que usted está 100% seguro que su hermano(a) anda en malos pasos (no se está basando en rumores o suposiciones) y que tiene las respectivas pruebas que lo respaldan. ¿Qué debe hacer?

1)      Debe confrontarle de forma personal  (a nivel Confidencial).

Mateo 18:15 15Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano

Lo primero que debemos hacer es pedir la ayuda de Dios en oración, que nos de sabiduría y mansedumbre para tratar el problema, e inmediatamente   buscar y confrontar a la persona cara a cara, de forma confidencial.  El error más común en nosotros es que todo lo convertimos en  chambre, le decimos a medio mundo (hoy hasta lo publicamos en el Facebook), todos en la iglesia lo saben  menos la persona implicada (eso es ser una persona chismosa que le gusta propagar el fuego, le gusta destruir y no restaurar).  La Biblia dice que debemos confrontar al hermano(a) directamente y en secreto.  Si el hermano reconoce su  falta y la corrige, ahí debe morir el asunto y no pasar a más (llegar a hacer esto implica un buen grado de madurez espiritual, no cualquiera lo logrará hacer), claro eso implica monitorear la situación (preguntar como van las cosas y asegurarnos que sea verdad).  Pero si nuestro hermano(a) insiste en  su pecado, entonces debemos llevarlo al siguiente nivel.

2)      Con dos o tres testigos (siempre a nivel confidencial).
Mateo 18:16  16Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.

Usted  ya habló con él o con ella, pero insisten en seguir pecando, entonces no queda otro remedio que acudir con 2 o tres testigos.  En el AT bastaba el testimonio de 2 personas para que algo sea válido (Deuteronomio 19:15). Usted debe seleccionar a estas personas para que le ayuden a tratar la situación con el creyente rebelde. Estos hermanos deben ser personas confiables, que muestren algún destello  de madurez espiritual y que conozcan la Biblia;  por eso asumimos que deben ser los líderes o ancianos de la iglesia.  Es aconsejable que si el problema está relacionado con una jovencita o hermana, entonces deberían ser otras mujeres creyentes quienes se elijan para confrontar a la involucrada. –El problema es ¿encontraremos en la congregación a estos que sirvan de testigos?

Si aún en este nivel de confrontación, el o la involucrada no corrige la situación, entonces no queda otra alternativa  que subir al siguiente nivel.

3)      A nivel congregacional (de forma pública).
Mateo 18:17  17Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.

Aquí se encuentra la temida confrontación en público. Es importante recordar que el objetivo de hacer todo esto no es dañar ni humillar al hermano(a) involucrada, sino más bien ayudarle a corregir esa situación pecaminosa que está afectando su vida espiritual y consecuentemente, como somos una familia, también está afectando a la iglesia, está poniendo en mal el nombre de Cristo ante los no creyentes. Póngase a pensar ¿de quien van a hablar mal los no creyentes? – en primer lugar del cristianismo, en segundo lugar de la iglesia a la que pertenece la persona… y en último lugar de la persona misma.

Aún en este punto, el creyente involucrado tiene la posibilidad de aceptar la disciplina de la iglesia y luego de un tiempo  ser restaurado a sus funciones normales (si es que las tenía). Pero si aún así persiste en pecar,  deberá ser tenido como “gentil y publicano”, en otras palabras deberá tratarse como un inconverso,  aunque siga siendo miembro de la iglesia invisible y  universal de Cristo.

En 1 Corintios 5: 5 dice:   5el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.

Existe mucha discusión sobre este pasaje, pero algunos comentaristas creen que esta expresión de “ser entregado a Satanás” se refiere a ser expulsado de la iglesia, es decir sacarlo de la comunión de la iglesia local.  Este sería la última disciplina a tomar, si bien este creyente carnal  es  y seguirá siendo salvo (si depositó toda su confianza en Jesús y en su obra para salvación) lo que le espera es el sufrimiento consecuencia de sus malas decisiones y su desobediencia a Dios, un creyente desobediente vive una vida miserable, la disciplina del Señor puede llegar hasta la muerte…pero   ¿Lo veremos en el cielo? – Si creyó en Jesús,  sí – Pero habrá perdido muchos galardones y recompensas,  como dice Pablo en 1 Corintios 3:15 parafraseando   “él será salvo como por fuego, pero sufrirá pérdida”

Gálatas 6:1 1Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.

-Debemos preocuparnos por vivir vidas agradables para Dios, no para “ser” o “mantenernos Salvos”, sino porque ya lo somos y la decisión más inteligente que podamos tomar en andar derecho  en los caminos de Dios. Pero aparte de preocuparme por mi, la Biblia me exhorta a velar también por mis hermanos y si llego a sorprenderlo en alguna falta o pecado mi obligación es restaurarle,  ¿cómo? –Con espíritu de mansedumbre, tratándole como yo quisiera ser tratado ante esa misma situación.   Oremos.