viernes, 24 de enero de 2014

Volviendo al Primer Amor



Volviendo al Primer Amor


En Estados Unidos hicieron una encuesta a 8,600 personas que asistían a  39 denominaciones cristianas diferentes. Uno de los objetivos que se perseguía con la encuesta era identificar ¿qué elementos caracterizan a una iglesia en crecimiento?, dentro de las preguntas había una que  decía: ¿Por qué te congregas en ésta iglesia? Algunas de las alternativas eran: “Por la doctrina que se enseña”, “porque dan atención a los niños”, “la calidad del liderazgo”, “tienen un amplio parqueo y moderno local”,  “por la música excelente”, “porque demuestran amor e interés por las personas”, “porque queda cerca del vecindario”… 

¿Cuál de todas las alternativas cree usted que fue la que más se eligió? –Fue la que tenía que ver  con el amor e interés que la iglesia local mostraba hacia  las personas”. Lo interesante fue que luego que se analizaron los datos, los resultados demostraron que la  mayor parte de personas que eligieron esta opción pertenecían a las  iglesias que estaban experimentando un mayor  crecimiento numérico comparado con las demás.

Quizás algunos de nosotros  hubiéramos esperado que la gente eligiera la alternativa relacionada a la doctrina o por qué no con  la cercanía de la iglesia en el vecindario,  pero eligieron la que tenía que ver con el amor y el interés que se les prestaba, ¿por qué? – Porque el amor es un elemento indispensable para la vida cristiana saludable,  el mismo Señor Jesús dejó claro esto en  el Nuevo Testamento:
Juan 13:34-35  34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.  35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.  

-Una de las principales características que hacen grande a una iglesia local es la presencia del amor, en primer lugar hacia Dios, e indiscutiblemente hacia los otros creyentes. 

En esta tarde estudiaremos el mensaje de Dios para una iglesia que  defendía la sana doctrina, que trabajaba arduamente en la obra del Señor…. Pero que había dejado a un lado lo más importante,  la razón por la que se hacían las cosas, el amor a Cristo y el amor a los hermanos.  

Abra su biblia en apocalipsis Capitulo 2.

Brevemente ubiquémonos en el contexto,  los capítulos 2 y 3 pertenecen a  la sección  que el apóstol Juan llama “Las cosas que son”,  aquí están plasmados los mensajes a las 7 iglesias que estaban en Asia menor (Efeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea).  Las cartas a las iglesias  pueden ser entendidas y  aplicadas al menos de tres maneras diferentes: 

En primer lugar, es considerar que las cartas están dirigidas específicamente  a siete iglesias locales que realmente existían en la época de Juan, y que éstas cartas describían las situaciones reales que cada iglesia estaba experimentando (Seguramente así sea).

En segundo lugar, es posible considerarlas como una descripción del estado de cualquier  iglesia de la tierra en cualquier momento de la historia, o en un sentido más personal algunos  las consideran como una descripción de las diferentes clases de creyentes que existen en la iglesia local. 

La tercera forma de entenderlas es desde el punto de vista profético, donde se consideran a las 7 iglesias como una descripción de los periodos espirituales que ha experimentado la iglesia cristiana a lo largo de la historia hasta el final de los tiempos (Ésta es la que mucho maestros aplican). Las tres aplicaciones son válidas, pero no es el objetivo de hoy verlas en detalle, es simplemente para tener un marco de referencia para nuestro estudio.
 
Apocalipsis 2:1 Escribe al ángel de la iglesia en Éfeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto:

-La palabra ángel puede referirse a un ser angelical  o  a un mensajero, algunos también la interpretan como haciendo referencia al pastor responsable de compartir el mensaje en la iglesia. 

-La autoridad de la carta proviene directamente  del  Señor Jesucristo hablando a su iglesia (no viene de Juan ni de nadie más). –Al igual, el mensaje de esta tarde proviene de parte de Dios para usted, no soy yo, sino Cristo hablándonos por medio de la Biblia,  si usted ignora este mensaje, tendrá que vérselas con él no conmigo- 

-Los 7 candeleros representan a las 7 iglesias  (Apocalipsis 1:20)
¿Dónde dice que se mueve el Señor? En medio de los candeleros es decir en medio de su iglesia. Hagamos una aplicación, si el Señor se pasea en medio de su iglesia, es decir se mueve entre nosotros los creyentes ¿cómo deberíamos de cantar? – Con alegría,  ¿cómo deberíamos de comportarnos? –Con reverencia y en orden, ¿Cuál debería ser nuestra actitud al adorarle o servirle? -Deberíamos de hacerlo con gratitud… pero esto muchas veces se nos  olvida y somos frios, indiferentes, irrespetuosos y desagradecidos… -Cuando usted y yo nos reunimos Cristo está en medio nuestro  ¡que no se nos olvide!

 -Veamos los elogios que el Señor tiene para la iglesia, versos 2 y 3:
Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; 

Note como empieza el verso 2, dice “Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia”, es como si Dios nos dijera “Yo estoy enterado de todo lo que haces” esto demuestra la omnisciencia del Señor Jesús, él es Dios y lo sabe todo. Esta frase puede servir de  gran aliento o también de gran preocupación.  Si usted anda bien con el Señor y le sirve de corazón,  se convierte en una frase de aliento, ya que él en su palabra promete  que nuestro servicio hacia él no es en vano y que él no es injusto para olvidarse de lo que hacemos en su obra:

  “…sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es vano” (1 Corintios 15:57) 

…Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún.(Hebreos 6:10)

 Muchas de las recompensas de servir a Dios las vamos experimentar aquí en la tierra (gozo, provisión, salud, protección de la familia,  etc), pero aunque no las experimentemos en la tierra, tenga por seguro  que las recibirá plenamente en el Tribunal de Cristo.   

¿Cómo puede convertirse esto en algo de  gran preocupación? Sencillo, usted podrá mentirle a los hermanos e inventar cualquier excusa para no consagrarse más a Dios y no servirle, probablemente la gente le crea, pero ¿podrá engañar a Cristo? – ¡Eso es imposible!,  recuerde que Cristo conoce su corazón, él sabe la verdad, el conoce lo que usted hace y también lo que se está rehusando a hacer.
-El verso 2 también nos enseña que ésta iglesia conocía y defendía la verdad, por eso dice la segunda parte: “…y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos;” 

¿Habían falsos maestros y falsos apóstoles en la época de Juan?- si los habían ¿Los hay hoy? –Por supuesto que sí,  por eso es responsabilidad de la iglesia (de cada creyente) conocer  la palabra de Dios y así poder rechazar cualquier falsa enseñanza que quiere infiltrarse en la iglesia,  por ejemplo la falsa enseñanza del apostolado moderno que se ha puesto de moda en éstos días, los apóstoles fueron aquellos comisionados directamente por el Señor Jesús, anduvieron con él, lo vieron resucitado… cualquiera que presuma hoy de llamarse apóstol debe cumplir esas condiciones.  (Así que no le ande dando Like aquellos que autodenominan  “apóstol” ).

-La iglesia de Éfeso había sufrido y trabajado arduamente por amor de Cristo  y eso el Señor lo elogia.

y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado.

-Pero hay un reclamo de Dios para esta Iglesia, veamos el verso 4:

Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor.

Todo lo que la iglesia había hecho en los versos 2, 3 y 6 es excelente, digno de imitar,   pero se descuidaron de lo más importante… dejaron a un lado su primer amor.

Le hago una pregunta ¿Qué es más valioso para Dios,  las cosas que hacemos para él (llámese ministerio o servicio) o  nuestra amistad y comunión diaria con él? - Para Dios, nuestro amor hacia él, la relación íntima con él es más importante y tiene mayor peso que  cualquier cantidad de obras que hagamos para su reino.  

Aquí hay algo que usted nunca debe olvidar: “Su relación con Dios es más importante que su ministerio”, ¿por qué le digo esto?, porque alguien puede predicar, enseñar, servir, cantar o hacer cualquier otra cosa, sin tan siquiera haber dedicado tiempo para cultivar su relación con Dios por medio la lectura diaria de la palabra y la oración ¿no es cierto? - El cumplir con un ministerio no necesariamente es una señal de tener una comunión íntima y fresca con Dios.  Cuando alguien ha dejado su primer amor puede continuar haciendo el ministerio por costumbre o porque se ha vuelto un profesional en hacerlo… pero para Dios es más valioso nuestro tiempo en privado con él, que le conozcamos íntimamente,  que cualquier otro tipo de servicio público.  

Ahora, el problema de dejar el primer amor es que generalmente lo vamos haciendo tan despacio que no nos damos cuenta, y si no somos sensibles a los llamados de atención de Dios, pasaran los meses o quizás los años y cuando vengamos a reaccionar nos encontraremos a kilómetros de distancia de aquella  comunión que teníamos con él al principio de nuestra vida cristiana… ¿Le ha pasado esto a usted?

¿Cómo se comienza a dejar el primer amor? 
 Descuidar el primer amor comienza dejando de leer la Biblia, dejando pasar primero 1 día (porque estamos cansados o “no nos quedó tiempo”), luego 2, de ahí una semana… y luego terminamos leyéndola únicamente en los días de culto (si es que nos da la gana abrirla).   

 Dejar el primer amor comienza yéndose a dormir sin haber dedicado al menos unos minutos consientes (no oraciones automatizadas antes de comer) durante el día para platicar con Dios… lo que le  sucede a muchos después de esto (de dejar la Biblia y la oración) es que dejan sentir el deseo  de congregarse con frecuencia y comienzan a hacerlo cuando les sobre el tiempo o cuando no tengan nada más interesante que hacer el domingo.  Para otros lo que sigue no es el dejar de congregarse, sino continuar con su rutina o tradición “cristiana” pero interiormente  están completamente desconectados de Dios durante toda la semana.  

-Podemos tener buena doctrina, desempeñar un ministerio, pero de nada sirve  si nuestra relación con Cristo ha dejado de ser prioridad diaria en nuestra vida privada.

¿Qué más incluye el dejar el primer amor? Generalmente, al escuchar a muchos enseñar sobre este pasaje todos se enfocan en que dejar el primer amor tiene que ver únicamente con descuidar nuestro amor, entrega y comunión íntima con Dios, y eso es cierto, pero dejar el primer amor también incluye  dejar de mostrar amor e interés por los demás creyentes. 

Dejar nuestro primer amor también  implica dejar de amar a nuestros hermanos en la fe, porque el amor a Dios no puede separarse del amor a los demás creyentes,  de hecho, la manifestación visible de nuestro amor por Dios es el amor que les tenemos a nuestros hermanos.

-Entonces ¿Cómo queda aquel creyente que pretende agradar a Dios haciendo “x” o “y” cosa y en su corazón odia a otro hermano o hermana, no desea ni siquiera saludarle?  ¿Cómo queda aquel creyente que no se interesa por desarrollar relaciones de amistad y comunión con sus hermanos en la fe? 
 –Sencillamente, este creyente también está en camino de dejar su primer amor (si es que aún no lo ha hecho), porque  es inseparable el amor a Dios del amor a los hermanos.  El mismo apóstol Juan lo dijo:
1 Juan 4:20-21  20 Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?  21 Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano. 

Todo lo que ésta iglesia de Éfeso tenia era algo externo, eran “metal que resuena o címbalo que retiñe”,  a simple vista parecía que todo andaba bien, buena doctrina, defensa de la fe, gran esfuerzo en el servicio y ministerio a Dios… pero había dejado de mostrar amor por otros creyentes, se habían enfriado en su relación con Cristo. 

¿Cómo volver al primer amor?

Apocalipsis 2:5   Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.
En este verso 5 Dios mismo nos da una receta para restaurar nuestra comunión con él, y por qué no también para restaurar cualquier tipo de relación (ya sea entre hermanos, amigos o cónyuges) 

a)      El primer paso es recordar,  ¿cómo era la relación al principio?  -“recuerda, por tanto, de dónde has caído”.

El Señor dice: ¿Recuerdas como era todo antes de que te alejaras?  ¿Recuerdas cuando hablábamos por horas y no te aburrías? ¿Cuándo no podías acostarte sin haber leído mi palabra?   ¿Recuerdas cuando me cantabas? –Yo disfrutaba tus canciones.  ¿Recuerdas cuando congregarte y aprender más de mí era una prioridad en tu vida? –Así fue al principio, ¿por qué has cambiado? ¿ha caso te he hecho algo para te alejes de mí?

 -El Señor nos llama a recordar y a darnos cuenta que lo que teníamos al principio con él es muchísimo mejor que lo que quizás tenemos ahora.

a)      Arrepiéntete.   El arrepentimiento es  cambiar nuestra manera de pensar, es entender que Dios tiene la razón y que nosotros estamos equivocados.  Cuando usted es sincero y reconoce que su amor por el Señor se ha enfriado y decide darle un giro a su vida y volver a intentarlo, es entonces que ha ocurrido el arrepentimiento.  –Dios nos llama a arrepentirnos y volvernos a él

b)      Haz las primeras obras
Dios dice: “Vuelve a hacer lo que hacías antes”
-Quizás el año pasado fue un año donde su amor por Dios se enfrió, donde hubo un cierto alejamiento de la comunión íntima con Dios y con sus hermanos, hoy   Dios le dice  Vuelve a buscarme, vuelve a leer tu Biblia, vuelve a orar, vuelve a congregarte, vuelve a hablarle a aquella persona que habías decido ya no hacerlo, vuelve a salir con tu esposa, vuelve a cocinar para tu marido, vuelve a pasar tiempo con él o con ella…  
No importa que no sientas el deseo… vuelve a hacer las primeras obras y yo haré que la pasión, el gozo y el amor vuelvan a florecer.

Cierre sus ojos y piense en su relación con Dios, en su relación con sus hermanos, su relación con su cónyuge. Y si usted ha perdido ese amor que sentía al principio en alguna de esas relaciones, hoy es el día para volver a empezar, para revivir el fuego de su amor por Dios, para restaurar las relaciones con otros creyentes, para volver a intentarlo en su matrimonio… pero ya no en sus fuerzas, sino con la ayuda de nuestro bondadoso Dios que está esperándonos con los brazos abiertos y nos dice “Vuelve a empezar”, “yo estoy esperándote”.

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