jueves, 29 de marzo de 2012

Venciendo la envidia

¡Cuidado con la envidia!   



Esta mañana estudiaremos que dice la Biblia sobre un mal que afecta a la mayoría de personas en el mundo, incluyendo familias, amigos, compañeros de trabajo, vecinos… y aunque no debería ser así, también a los creyentes. ¿Sabe a qué mal me estoy refiriendo? Es a la envidia.

Prov. 14:30   30El corazón apacible es vida de la carne; Mas la envidia es carcoma de los huesos.

[Carcoma es un insecto que devora la madera por dentro, la destruye y la deja inservible. Eso nos ilustra lo que hace la envía, no se ve a simple vista, pero su presencia dentro de nosotros puede llegar a devorar lentamente nuestra gratitud y nuestro gozo…]  -Pero en esta mañana vamos a aprender a vencerla con la ayuda de nuestro Dios y el consejo de su palabra. 

Comencemos definiendo…

¿Qué es la envidia?  Según el Nuevo Diccionario Bíblico Certeza, es la consideración poco generosa de las ventajas que parecen disfrutar otros, dicho en palabras más simples, es el dolor o tristeza ante el hecho que otros tengan lo que nosotros no (sean bienes materiales, habilidades, dones, o cualquier otra cosa que consideremos valiosa).

Una forma sencilla de saber si en nuestra vida le estamos dando lugar a la envía es siendo sinceros al contestar esta pregunta ¿Me alegro yo cuando a otros les va bien, cuando veo que otros prosperan y yo no, cuando a alguien más le suben el sueldo, cuando los hijos/as de algún amigo reciben reconocimientos en la escuela y los míos no, o cuando alguien más obtiene las cosas que yo no he podido obtener? – Si su respuesta a esa pregunta es sí, eso quiere decir que usted es una persona que disfruta que Dios bendiga a los que le rodean (Y así debe de ser ¿Amén?) …     pero si su respuesta fue un sincero NO, eso es un indicador que usted le ha dado lugar a la envidia en su corazón y déjeme decirle que mientras no se deshaga de ella nunca podrá disfrutar a plenitud de las bendiciones que Dios le da  porque el envidioso/a nunca valora ni disfruta lo que tiene, sino que siempre está pensando en lo que los otros tienen… y su corazón se llena de amargura e insatisfacción (comienza a consumirlo internamente, es como dice el proverbio, carcoma a los huesos).       ¡Tengamos cuidado con la envidia!

¿Es pecado ser envidioso/a?  

 Busque en su Biblia Éxodo 20:17  17No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo. 

 – Codiciar es desear intensamente tener las posesiones de otros, por ejemplo la  casa, la esposa/o, el trabajo, los hijos, los sirvientes, el carro, zapatos,  vestidos, aún hasta los ministerios y  dones espirituales…  Éxodo 20:17 es claro al decirnos que la codicia es pecado,   pero si nos ponemos a meditar un poco nos daremos cuenta que una persona codiciosa es también un envidioso  porque al codiciar no solo está deseando egoístamente lo que otros tienen, sino que también el codicioso comienza a sentirse mal (o triste) al ver su condición y compararla con la de otros, ¡y eso es la envidia!    por lo tanto, la envidia si es pecado. 

Además, el ser envidioso va en contra del segundo grande mandamiento “Amarás a tu prójimo como a ti mismo…” (Marcos 12:31). Si usted ama su prójimo como a usted mismo, entonces no sentirá envía que a esa persona le vaya bien, al contrario, se alegrará por todas las cosas buenas que le sucedan.

¿De dónde viene la envidia?

a) La envidia proviene del corazón.  Marcos 7:21-23

21 Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios,
22 los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez.
23 Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.
La envidia, al igual que todos los pecados que se mencionan en la lista, no es un problema externo, sino un problema que reside en el corazón del hombre… por tanto solo Dios, con su palabra y el auxilio del Espíritu Santo es capaz de tratar con ella y quitarla de nuestras vidas. –No hay otra manera –

b) Es parte de nuestra vieja naturaleza (Tito 3:3)
Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros.

Si le hemos dado lugar a la envía en nuestras vidas, eso es una evidencia de que estamos siendo dominados por la carne. Un creyente que vive enviando a otros, ya sean sus posesiones, dones, habilidades… no puede considerarse como espiritual, ya que el Espíritu de Dios nunca nos guiará a competir y a desear tener lo que otros tienen.

Analicemos rápidamente algunos ejemplos de lo que hace la envidia:

En la Biblia existen muchos ejemplos donde vemos actuar a la envidia, la vemos presente en la primer muerte en la historia, cuando Caín mató a su hermano Abel.

Génesis 4:5  5pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante.
8Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató.

Note los resultados o frutos de la envidia en Caín (v5):  
-Enojo y un mal semblante (algunas traducciones dicen “hizo mala cara”) v5
- En el verso 8 vemos que lo llevó a darle muerte a su propio hermano.

Lo mismo sucede con una persona que le ha dado lugar a la envidia en su corazón:

1) Vive enojada porque a otros les va mejor que a ella, y ¡qué triste es que esto se dé aún entre la familia, como en este caso!  

2) Se le nota la tristeza o el enojo en su semblante.  La envidia no le permite ser feliz con lo que tiene, una persona envidiosa está más enfocado en lo que otros tienen que lo que ella misma posee, por eso no es feliz. 

3) La envidia nos puede llevar a desear, o cometer males en contra de otros, tal como lo hizo Caín al ver que Dios vio con agrado la ofrenda de su hermano Abel (quien ofreció un cordero) y no la de él (el fruto de la tierra).  No es de extrañarnos que alguien que le ha dado lugar a la envidie, llegue a desear el mal o hasta la muerte de otros.  

Recuerda usted ¿por qué vendieron sus hermanos a José? –por envidia (Génesis 37:10-11) 

¿Por qué Saúl quería matar a David? – Por envidia, cuando escuchó a las mujeres cantar “Saúl hirió a sus miles y David a Sus Diez miles…” (1 Sam. 18:7-9)

Y si nos vamos al Nuevo Testamento, ¿Sabe usted por qué los religiosos querían matar a Jesús? – Por envidia, porque él hablaba como quien tiene autoridad y nadie más podía hacer lo que él hacía.  (Marcos 15:9-10).
Y Pilato les respondió diciendo: ¿Queréis que os suelte al Rey de los judíos?
10 Porque conocía que por envidia le habían entregado los principales sacerdotes.

Dwight L. Moody (un famoso evangelista estadounidense del siglo XIX) una vez relató en cuento de un águila, que tenía envidia de otra que podía volar mucho mejor que ella.

Un día el águila vio a un cazador con arco y flecha y le dijo, "Deseo que mates a esa águila volando en el aire". El cazador dijo que podía hacerlo, solo que necesitaba unas plumas para su flecha.

Así que el águila envidiosa sacó una de sus plumas de un ala. El cazador lanzó la flecha, pero no pudo alcanzar a la otra águila porque andaba volando demasiado alto. El águila sacó otra pluma, y luego otra  y otra…hasta que había perdido tantas plumas que ella misma ya no pudo volar.   Entonces el arquero tomó ventaja de la situación, dio la media vuelta y mató al águila envidiosa.
Aplicando la ilustración Moody dijo, "Si tú tienes envidia de otros, el que  [resultará] más dañado por tus acciones serás tú mismo".  

– Y así es, si usted le permite a la envidia minar su corazón, sepa que usted mismo es quien se está dañando, porque un envidioso/a nunca podrá sentirse bien, no valorará nada de lo que posee y vivirá triste y frustrado porque siempre habrá personas que tendrán más y mejores cosas que él o ella.}

Ahora, ¿qué podemos hacer para lograr vencer la envidia?

1)      Reconozca sinceramente que usted ha estado sintiendo envidia por alguna persona y pida el perdón y la ayuda de Dios para ya no seguir haciéndolo. Recuerde que, si usted ha creído en Jesús como su único y suficiente salvador, el Espíritu Santo ha venido a morar a su vida y es él quien nos ayuda en nuestras debilidades.

2)     Ore porque Dios bendiga a esa persona. Es casi imposible sentir algo negativo después de haber orado a Dios por eso. (Al principio puede que le resulte difícil hacerlo, pero en Espiritu de Dios le ayudará a lograrlo)

3)      Rechace cualquier pensamiento que refleje envidia hacia alguien más. ¿Cómo hacerlo? –Dice 1 de Corintios 10:5 que podemos “llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”.  Cada vez que se sienta mal por las bendiciones de otros, diga en oración “Señor, gracias por las bendiciones que le das a -diga el nombre-, en el nombre de Jesús quiero alegrarme por él (o ella).  Si usted hace eso, poco a poco irá aprendiendo a dejar a un lado la envidia.

4)      Agradezca a Dios por todo lo que tiene.  Deje de pensar tanto en las cosas que no tiene y comience a valorar aquellas que Dios le ha permito disfrutar…
Termino con este pasaje: 1 Corintios 13:4  4El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia….

La manera más eficaz de ganarle la partida a la envidia es permitiendo que el amor de Dios llene nuestras vidas… si el amor de Dios llena nuestros corazones, no tendremos otra alternativa que aprender a alegrarnos por las bendiciones que otros reciben, porque recuerde que el amor no tiene envidia.