domingo, 17 de abril de 2011

Una vida que da fruto. (Juan 15:1-11 )


03/04/2011
 


Introducción:
Los capítulos del 13 al 17 (y parte del 18) son una narración de lo que aconteció justo unas horas antes de que el Señor Jesús fuera entregado para ser crucificado. Si usted observa, el capitulo 13 comienza relatando lo sucedido en la última cena;  el capitulo 14 revela  los temas que se trataron en esa reunión. 
El capitulo 15, que es el que vamos a estudiar esta mañana,  se desarrolla en el trayecto en que Jesús y sus discípulos se retiran del aposento donde habían cenado y se dirigen rumbo al huerto de Getsemaní, que es el lugar donde el Señor Jesús oró con gran aflicción,  a tal punto que su sudor parecía como gotas de sangre.
¿Por qué es importante que sepamos esto? –Porque así entenderemos mejor la riqueza y la profundidad que hay dentro del capitulo 15.  Imagínese, El Señor Jesús, siendo 100% Dios y 100% Hombre, como Dios sabía todo lo que estaba a punto de sucederle (es omnisciente), y como hombre había una  agonía interna por todo el sufrimiento que tenia que padecer en una cuantas horas.    ¿Se ha puesto a pensar  cuan grande es el amor de Jesús por nosotros?, cualquiera de nosotros cuando estamos sufriendo, cuando estamos afligidos o preocupados nos volvemos egoístas, nos enfocamos más en nuestro dolor y nos olvidamos por completo de los demás ¿no es cierto?,  pero… ¿que hizo Jesús? -En medio de esa agonía, aún continúa interesado en el bienestar y el crecimiento de sus discípulos, aún continúa interesado en usted y en mí,  y nos regala las palabras del capitulo 15:

1Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.

Probablemente mientras iban rumbo al huerto de Getsemaní, Jesús y sus discípulos se encontraron con una vid, con una planta que produce uvas,  y el Señor aprovechó este encuentro para ilustrar por medio de esta planta la relación que debe existir entre él y nosotros.

Jesús comienza diciendo: “Yo soy la vid verdadera”.  Éste es el último “Yo soy” que se encuentra en San Juan, indicando la Divinidad de Jesús, es la misma forma en que se le presentó Dios a Moisés cuando el le preguntó su nombre en Éxodo 3:14 – el dijo “YO SOY”.

¿Por qué dirá “la vid verdadera”? – Por que según Isaías 5:1-7 Israel era la vid que Dios había plantado y cuidado,  él esperaba recibir de ellos frutos de justicia y de arrepentimiento, pero ¿pudo Dios encontrar fruto en Israel? –No.  El ser humano por si mismo y por sus esfuerzos  nunca podrá agradar a Dios , es por eso que en San Juan, Jesús se presenta así mismo como la vid verdadera, como la única manera de llevar frutos agradables a Dios.

Estos versos presentan 3 personajes principales:
a)      El labrador: Es Dios, el que cuida de la vid (v1)
b)      La vid verdadera: Es Cristo (v1)
c)       Los pámpanos (ramas): Somos nosotros, los que nos hemos unido a Cristo por medio del nuevo nacimiento. (v5) 

Piense por un momento, Jesús está afirmando al menos 4 cosas al decir  que él es la vid verdadera, está diciendo:
a)      Yo soy la fuente de vida.  ¿Quién alimenta las ramas y hace crecer el fruto?- Es la vid, una rama por si misma separada de la vid lo único que puede hacer es secarse y morir.
b)      Yo soy el que te nutre, el que te alimenta.
c)       Yo soy el que te da el crecimiento.
d)      Yo soy quien te permite dar fruto

Si nosotros somos los pámpanos, ¿Cuál es nuestro objetivo? V2  2Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.

Nuestro objetivo es dar fruto. Usted ha sido salvado e injertado en la  vid no para servir de adorno, sino para dar fruto. Aquí se mencionan tres niveles de la vida fructífera:
1) Fruto (v2  2Todo pámpano que en mí no lleva fruto...)
2) Más fruto (v2  …lo limpiará, para que lleve más fruto)
3) Mucho Fruto (v5 …el que permanece en mí y yo en él, este lleva mucho fruto…)

Algunas personas se enfocan en que dar Fruto significa solamente ser ganadores de almas, pero al fruto que Jesús se refiere es al Fruto del Espíritu, a su carácter reflejado en la vida de sus seguidores (Gálatas 5:22), claro que si en su vida se manifiesta el carácter de Cristo, indudablemente usted va a estar interesado en compartir el amor de Dios con otras personas. Mientras mas nos parezcamos a Cristo más nos vamos a interesar en las cosas que a él le interesan.

¿Está cumpliendo usted su propósito como pámpano? ¿En qué nivel  de fructificación se encuentra: fruto, más fruto o mucho fruto?  ¿Está reflejando su vida el  carácter de Jesús, el Fruto del Espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza? – El  propósito de Dios al injertarnos en la Vid es producir en nosotros el carácter de Jesús, ese es el fruto.

Requisitos para llevar una vida fructífera:

1)      Limpieza. V2 .  ¿Cuántos tienen alguna planta o árbol que de frutos en su casa? - ¿ha observado que cuando una  planta comienza a dar fruto, generalmente se adhieren a sus hojas o ramas  algunas plagas que tratan de impedir que el fruto se desarrolle?, ¿Qué tiene que hacer usted como jardinero/a? –en ocasiones es necesario podarlas y limpiarlas para que continúen dando mas fruto.  Lo mismo sucede con nosotros, para que podamos dar fruto, para modelar el carácter de Jesús en nuestras vidas,   Dios en ocasiones tiene que podar nuestras vidas, a veces tiene que quitar algunas distracciones que nos están alejando él, pueden ser personas, posesiones materiales, sentimientos, etc. Dios nos somete a periodos de purificación, donde él tiene que tratar con nuestro carácter y con aquellas  cosas que están impidiendo nuestro crecimiento.  ¿Ha experimentado  ud. alguna vez en su vida que Dios lo está limpiando para que pueda dar fruto?, Probablemente usted no lo va a notar en el momento, pero al pasar el tiempo y mirar hacia atrás usted podrá decir “ahora entiendo que Dios me estaba podando para que pudiera llegar a ser lo que soy hoy”

¿Qué utiliza Dios para limpiarnos? V3 3Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado
-Dios utiliza su palabra, con ella nos anima, nos enseña, pero también nos corrige.  En muchas ocasiones Dios va a utilizar su palabra para poner el dedo en la llaga, de repente usted va leer en la Biblia algún pasaje que literalmente exponga su situación de desobediencia delante de Dios, quizás será algún pecado oculto que este cometiendo y Dios se lo revele mediante su lectura de la Biblia. Puede ser que también usted escuche un sermón y que todo lo que ahí se diga pareciera que está dirigido a usted directamente, aunque la persona que este hablando tal vez ni le conozca, pero es Dios usando su palabra para poder limpiarle. La palabra de Dios nos limpia.
  
2)      Permanencia. La palabra permanecer es la clave para entender este pasaje, aparece al menos 11 veces en el capítulo 15 (v4 3 veces, v5, v6, v7 2 veces, v9, v10 2 veces, v16).

¿Qué significa permanecer? Significa quedarse donde uno está, en otras palabra lo que Jesús esta diciendo es  “No se muevan, manténganse unidos a mi”. – Eso es permanecer.
Jesús afirmó que:

a)      Nadie puede crecer ni dar fruto si no permanece en él   
 V4. 4Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

El fruto, el carácter de Jesús en nosotros solo se logra estando en comunión con él, permaneciendo unido a el. Las ramas dan fruto no por si mismas, sino por todos los nutrientes que le son transferidos por medio de la Vid. Si usted y yo no vivimos vidas conectadas a Jesús, sino permanecemos en él nunca vamos a experimentar el nivel de fructificación que Dios desea para nosotros.  

b)      Separados de él nada podemos hacer
V5  5Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

¿Qué podemos hacer separados de Jesús? – NADA. Al utilizar la figura de la  Vid y los pámpanos lo que el Señor Jesús quiere que entendamos, es la relación de dependencia que tenemos con él.  Apartados de él, nada, absolutamente nada podemos hacer, pero en Cristo, según filipenses 4:13 “todo lo podemos” – ¡amen!

Detengámonos un momento… quizás la razón por la que en su vida las cosas le están saliendo mal no es porque usted tenga  “mala suerte” o por que  sea “salado/a” (como dicen algunos por ahí), quizás las cosas le están saliendo mal porque usted ha dejado de depender de Cristo, ha decidido separarse y no permanecer unido a la vid, pero recuerde lo que dijo Jesús  “separados de mi, nada podéis hacer”.

En lugar de separarnos de la vid, lo que debemos hacer es Permanecer unidos a ella. Aferrarnos a Jesús y no movernos,  sean cual sean las circunstancias que usted este pasando  “no se mueva”, agárrese del Señor,  permanezca unido a la Vid.

¿Qué implica permanecer?  Implica haber  recibido a Jesús por la fe como Señor y salvador y por medio del nuevo nacimiento haber  sido injertado en la Vid, pero el permanecer también incluye   nuestra comunión diaria con Dios, usted no puede decir que está permaneciendo en la vid si se desconecta de su lectura diaria  de la Biblia, de su tiempo diario de oración, si se deja de congregar y se  desconecta de la vida de su iglesia local.

La solución para cualquier problema que este pasando es permanecer en Cristo,  ¡no se mueva! , manténgase aferrado a Jesús, péguese a la Vid,  no descuide su comunión con el, congréguese, lea la Biblia, hable con Dios y verá el poder de Dios manifestarse en su vida

3)      Obediencia
10Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.
El último  requisito que se menciona es la obediencia. Usted nunca podrá crecer ni vivir una vida fructífera, que agradable a Dios,  si no decide obedecer su palabra.  ¿Qué le ha estado diciendo Dios en estos últimos días, le ha obedecido?
Termino con una promesa que se hace efectiva si y solo si nos decidimos a permanecer en Jesús y en su palabra:
V7. 7Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

Jesús dijo: “5Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

                Oremos.